Mientras algunas estaban en cenas de San Valentín fingiendo emoción por una rosa medio triste, yo estaba en un palco viendo cómo El Malilla llenaba su primer Palacio de los Deportes.
O sea… perdón, pero eso también cuenta como romance.
Y sí, yo ya he ido mil veces a verlo. Literal, ya me sé hasta los diálogos que dice cuando canta. Pero esta vez me agarró desprevenida, y eso está cañón porque el Mali a mí ya no me sorprende fácil.
Yo lo vi desde antes. Desde que me salió en TikTok y fui a decirle a BuzzFeed: “este chico la va a romper”, y por alguna razón me hicieron caso (gracias por creer en mi delirio visionario). Desde entonces he estado en listening parties, conferencias, conciertos, eventos locos donde aparece, antros, fiestas privadas… o sea, si el Malilla se presenta en un Oxxo, yo llego con mi credencial.
Obvio no me iba a perder su primer Palacio. *gracias DNP😭*
DNP neta sí sabe qué queremos las girls: no solo ver al artista, sino llegar como persona funcional. Que no estés a media crisis de hambre, que tengas comidita, detallitos, un lugar donde puedas tomarte fotos sin pelear por luz, y esa sensación de sentirte main character.
Aparte me dieron una camaritaaaa miren qué cute
El Malilla se puso showman de verdad
La Cachirula, Loojan, Lorna, Big Metra, Esmeralda, el crew, y todavía me cae Nsqk como para que yo ya no pudiera fingir que soy una persona seria.
Hay gente que todavía actúa como si solo pudieras tener un crush a la vez. Como si el corazón fuera plan telefónico con datos limitados. Mi amor, no.
El corazón no es monogámico cuando se trata de fandom. Es más: si te obligas a escoger, te estás perdiendo la mitad de la diverisión.
Y el Malilla, en pleno fin de semana de 14 de febrero, llenando el Palacio, básicamente nos dio permiso colectivo de decir: “sí, tengo varios crushes, ¿y qué?”
Porque mientras unos andan peleando por migajas emocionales, nosotras estábamos en un recinto gigante gritando canciones como si fuera terapia.

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